Consecuencias de reprimir emociones

Reprimir emociones consideradas “negativas”, en vez de ayudarnos generan grandes consecuencias que afectan tanto en el plano psicológico, emocional y físico. La clave está en aprender a gestionar emociones.
Escrito por la Licenciada Natalia Portales

Las emociones son normales y nos ofrecen información sobre lo que estamos viviendo y nos ayudan a saber cómo reaccionar. No existen buenas o malas emociones, pero sí es importante saber que existen formas buenas y malas de gestionar y expresar las emociones (o actuar sobre ellas).

Muchas personas no conocen o no saben cómo gestionar aquellas emociones que causan malestar psicológico como el miedo, la ira, la tristeza, la frustración o la ansiedad y creen que la mejor forma es reprimir esas emociones.

¿Qué son las emociones reprimidas?

Las emociones reprimidas son aquellas emociones que no queremos escuchar, ni sentir ni reconocer. Creemos que no dándole importancia, harán que no se manifiesten. Pero contrario a esa creencia, aquellas emociones reprimidas terminan teniendo mayor presencia y control en nuestros comportamientos. 

Por eso es importante conocer nuestras emociones y entender por qué actuamos como actuamos y por qué pensamos como pensamos. Cada persona tiene una forma diferente de interpretar las situaciones que vivimos. Debemos aprender a reconocer cómo las emociones se manifiestan en nuestra mente y cuerpo y hacer consciente lo que sentimos y lo que estamos viviendo. Si no se realiza este trabajo, éstas se convierten en emociones reprimidas y actuarán de forma autónoma generando más descontrol.

¿Por qué reprimimos emociones?

El principal motivo por el cual reprimimos emociones es porque nuestro cerebro y mente tienen como objetivo natural protegernos del peligro y del malestar. Cuando las personas no reciben una correcta educación emocional desde su niñez, hay mayor hipersensibilidad ante cualquier estímulo que implique una adaptación. Por tal razón, se busca desactivar ese conflicto psíquico a través de mecanismos defensivos. “La represión” es uno de ellos y este implica para la mente activa este mecanismo para suprimir pensamientos y emociones que se asocian al hecho que se pretende negar con el fin de evitar el sufrimiento que esté despierta. La dificultad ante esto radica en que no es un mecanismo del todo eficiente, ya que lejos de ayudarnos, puede generar mayor malestar emocional y afectar al cuerpo por no lograr elaborar asertivamente ese monto afectivo que está en juego.

Es importante destacar que todo el proceso de la represión se lleva a cabo de forma inconsciente, es decir, sin darnos cuenta.

¿Existen emociones negativas?

Como mencioné unos párrafos más arriba, no existen emociones negativas que debamos no sentir. Todas las emociones son normales y necesarias porque nos informan sobre lo que estamos viviendo y nos guían para saber cómo actuar ante situaciones diversas.

Lamentablemente, en nuestra sociedad existen creencias con respecto a las emociones catalogadas como negativas y que se refuerzan con frases que escuchamos desde la niñez. Frases como: 

  • No tienes que estar triste.
  • No es tan grave como para llorar.
  • No es para tanto lo que te pasó.
  • Hay gente que está mucho peor que tú
  • No tengas miedo. No pasa nada.
  • Sonríe, la vida es para ser feliz.
  • No fue tan grave, no te enfades.
  • Cálmate, en serio, no vale la pena ponerse así.

¿Cómo saber si reprimes emociones?

Cada emoción tiene su propia función, con su propio mensaje e intensidad. Tenemos que saber que cuando reprimimos nuestras emociones, éstas no desaparecen sino que se quedan dentro de nosotros a nivel inconsciente, esperando a salir con fuerza, ante cualquier oportunidad.

¿Te identificas con alguna de las siguientes situaciones?

  • Eres una persona irritable que explota ante cualquier cosa.
  • Te sientes con poco ánimo y no tienes ganas de realizar actividades, incluso aquellas que son pasatiempos que te gustan hacer.
  • No sientes nada, crees que no puedes o no tienes emociones o sentimientos.
  • Tienes insomnio o problemas para conciliar o mantener el sueño.
  • Tienes una tendencia a querer controlar todo en exceso.
  • Sufres de síntomas relacionados a la ansiedad y el estrés.
  • Sientes dolores y tensiones en tu cuerpo, incluso desarrollando enfermedades conocidas como psicosomáticas.

¿Cuáles son las consecuencias de reprimir las emociones?

Si reprimimos permanentemente emociones sin registrar su sentido, puede que se terminen acumulando o que se transformen en consecuencias negativas para nuestra mente y nuestro cuerpo por la cantidad de energía que implican promoviendo un mayor desgaste físico, mental y emocional. Es decir, reprimir emociones genera mayor malestar que sentirlas y atravesarlas. 

  • Ataques de ansiedad: la persona que reprime emociones puede experimentar taquicardia, dificultades para respirar, mareos, sensación de hormigueo en el cuerpo, etc., todos síntomas que no tienen un origen físico.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Tensión corporal, especialmente en los hombros, cuello y espalda.
  • Acné: según estudios realizados se encontró que el aumento de acné está relacionado con una mayor producción de la hormona cortisol y testosterona que provoca el estrés.
  • Problemas estomacales: esto es porque el estómago es extremadamente sensible a los cambios de humor. Los principales problemas estomacales al reprimir emociones son: vómitos, hinchazón, gases, estreñimiento, diarrea e incluso úlceras.
  • Dolores de cabeza o migrañas: el estrés o malestar por reprimir emociones provoca tensión en los músculos del cuello y de la cara. Esta tensión genera dolores de cabeza y dolores musculares en la mandíbula.
  • Sistema inmune debilitado: una vida en continuo estrés y con represión de emociones “negativas” deterioran el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Conductas desadaptativas: entendidas como aquellos comportamientos que impiden la adaptación al medio y a las demás personas.

Cómo gestionar las emociones reprimidas

Las emociones no se controlan de forma mágica sino que hay que aprender a gestionarlas. Presionarse a desactivar el miedo, la rabia, los nervios o la frustración puede provocar que esa emoción se intensifique aún más. Se cree que controlar las emociones es desconectarse de lo que se siente, reprimirlas o incluso negarlas. Pero como ya vimos, eso genera grandes consecuencias tanto a nivel emocional como físico.

La forma más eficaz de gestionar las emociones es identificarlas, racionalizarlas y permitir que fluyan aceptando el contacto con el sentimiento que despiertan , en vez de negarlas de forma reiterada. Pero gestionar las emociones y dejar que fluyan no significa dejarnos tomar por esa emoción en su totalidad sino implica prestarle atención a esa emoción porque seguramente te está dando un mensaje que precisas comprender.

Entonces, los pasos para gestionar las emociones son:

  1. Identificar la emoción: el poder nombrar una emoción te permite manejar mejor la situación que estás viviendo. 
  2. Dejarnos sentir esa sensación: hay que permitirnos sentir las emociones sin juzgar ni censurarlas.
  3. Escuchar el mensaje de la emoción: cada emoción trae un mensaje sobre lo que nos ocurre internamente.
  4. Aprender a expresar las emociones: es importante saber expresar las emociones de una manera adecuada, con la persona adecuada y en el momento adecuado.
  5. No “engancharse” a la emoción: cualquier emoción tiene que llegar, hacer su función y marcharse.

Si sientes que no puedes gestionar tus emociones y que tiendes a reprimirlas, es importante que sepas que no importa que edad tengas, puedes aprender a manejarlas de forma eficaz.

¿Puedo aprender a gestionar emociones de forma online?

¡Sí! Somos especialistas en Terapia Cognitivo Conductual y tenemos una amplia experiencia en terapia online. Las sesiones son similares a las tradicionales y se realizan a través de videollamadas en las que estarás solo tú y tu psicólogo desarrollando un tratamiento focalizado al motivo de tu consulta. ⁣

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Licenciada Natalia Portales (UBA) M.N: 48625

Licenciada Natalia Portales (UBA) M.N: 48625

Especialista en Trastornos de Ansiedad
Especialista en Psicología Cognitiva (U.N.M.D.P.)
Máster en PINE (U. Favaloro)
Prof. Psicología (UBA)

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No reemplazan el diagnóstico o tratamiento de un profesional.
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