Cuando nos referimos a pensamientos intrusivos estamos hablando de aquellos pensamientos que aparecen repentinamente, la mayoría de las veces sin saber por qué o para qué. Cuando se convierten en pensamientos recurrentes, llegan a causar angustia, ansiedad, dificultad para concentrarse y malestar emocional en las personas.

Es importante trabajar en los pensamientos intrusivos porque sino, se corre el riesgo de que se conviertan en el centro total de atención y provoque que la persona se aísle de la realidad que lo rodea.

Los pensamientos intrusivos suelen aparecer como imágenes o recuerdos vívidos y pensamientos que al ser muy potentes, la persona termina sintiendo que son “mensajes”, “alarmas” o verdaderas certezas que no puede ignorar.

Este tipo de pensamientos son frecuentes en personas con Ansiedad, TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), depresión o TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

¿Cómo identificar un pensamiento intrusivo?

Todas las personas tenemos pensamientos que aparecen en nuestra mente pero no todos los pensamientos son catalogados como “intrusivos”. Existen una serie de características que los diferencian: 

  • Los pensamientos negativos son repetitivos y perturban a la persona que los tiene. 
  • Logran establecerse en la mente de la persona durante un largo tiempo.
  • Son involuntarios y no deseados por más que se intente evadirlos, vuelven a aparecer.
  • Alteran la calma de la persona y le generan una gran preocupación.

Tipos de pensamientos intrusivos

Existen diferentes tipos de pensamientos intrusivos , aqui mencionamos 4 , de acuerdo al tema y contenido:

Pensamientos obsesivos intrusivos violentos

Son los pensamientos cuyo contenido se relaciona con el hacer daño a otras personas o a sí mismos. Por ejemplo, ideas de lastimar a otra persona o de provocarse lesiones a sí mismo sin que existan motivos para pensar de dicha manera. 

Este tipo de pensamientos también suelen darse en mujeres que experimentan depresión post-parto. Esto es debido a que los cambios hormonales durante el embarazo y el parto generan un desequilibrio en el organismo. Los pensamientos intrusivos, en este caso, son sobre dañar a sus propios bebés.

Pensamientos perturbadores sexuales

Aquellos pensamientos que se relacionan con fantasías y deseos eróticos. Quienes más reportan tener problemas con este tipo de pensamientos son aquellas personas que los consideran moralmente reprochables.

Pensamientos intrusivos que van contra los propios valores

Pensamientos relacionados a dilemas referentes al ámbito religioso, espiritual, político o familiar.

Pensamientos obsesivos de muerte

Este tipo de pensamientos se identifican con ideas e imágenes catastróficas relacionadas con la muerte. Por ejemplo, que se muera algún ser querido o ideas sobre posibles accidentes que puedan afectar a la persona o a sus seres queridos.

¿Cómo se pueden gestionar los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos, también conocidos como “obsesivos”, son un síntoma que demuestra que hay algo que tratar. Es por esto que es importante comenzar un tratamiento psicológico en que la persona esté acompañada para descubrir de dónde surgen los pensamientos, por qué se mantienen y trabajar en ellos. 

Si no se trabajan los pensamientos intrusivos, en la mente seguirán produciéndose y generarán trastornos como el estrés, angustia, ansiedad, entre otros. 

Lo más importante que debemos saber es que no es posible prohibirlos. Tratar de evitar los pensamientos solo logrará incrementarlos. Por lo que una de las formas de gestionar los pensamientos intrusivos es aceptar que es una forma de pensar y que no es posible evitarlos.

Una propuesta habitual es la de observar esos pensamientos, sin analizarlos ni darles demasiadas vueltas. Pensarlos como nubes en el cielo: las nubes aparecen y se van.

Hay técnicas que demuestran efectividad frente a los pensamientos intrusivos como los diferentes tipos de meditación, concentración, atención y autocontrol.

Tratamiento con enfoque desde la Terapia Cognitivo Conductual

El trabajo a realizar desde el espacio terapéutico es ofrecer herramientas para que la persona aprenda a desarrollar actitudes diferentes hacia los pensamientos intrusivos.

Una herramienta es la Reestructuración Cognitiva que consiste en evaluar los pensamientos. Usar la objetividad y la razón para ver si los pensamientos son estimaciones o preocupaciones infundadas y qué grado de credibilidad se le da al pensamiento. Es decir, cuánto cree la persona que ese pensamiento se va a cumplir en la realidad. 

También se trabaja con la Psicoeducación, es decir, educar al paciente ofreciendo información basada en evidencia científica sobre el trastorno por el cual consulta en el espacio terapéutico, ayudando y guiando sobre cómo gestionarlo para minimizar sus efectos y cómo intervenir para mejorar su calidad de vida.

Otras herramientas que ofrece la Terapia Cognitivo Conductual son los Experimentos Conductuales, la Exposición y Prevención de la Respuesta, entre otras.

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